10 obstáculos en equipos de alto rendimiento

En un mundo marcado por la creciente presión del mercado y por clientes cada vez más “despiadados”, el trabajo en equipo y la excelencia en la ejecución parecen ser la clave. Pero hay un conjunto de factores que pueden echar por tierra el alto rendimiento y comprenderlos es el primer paso para alcanzar el éxito.

 

¿Alguna vez te has preguntado por qué marcas como Ferrari y Red Bull Racing invierten tanto en equipamiento como en la preparación de los mecánicos? La respuesta es simple: porque el buen rendimiento de un equipo puede marcar la diferencia entre el estar entre los mejores del mundo y consagrarse campeón del mundo.

 

Sea en el deporte o en el mundo de los negocios, todos quieren tener equipos de alto rendimiento, siendo una necesidad absoluta en este mercado cada vez más competitivo. A final de cuentas, y como dice el gurú mundial del liderazgo Robin Sharma, “The bigger the dream, the more importante the team”.

 

Con esta máxima en mente y consciente de que son los equipos de alta competición los que realmente marcan la diferencia en los negocios, te toca luchar contra los competition killers (asesinos de rendimiento) que pueden impedir que prosperes. Reunimos 10, que merecen tu máxima atención:

 

#1 Ausencia de espíritu de equipo

¿Te acuerdas de “¿Los Galácticos”, el equipo de estrellas del Real Madrid que pagaba a precio de oro sin tener en cuenta los medios? ¿Sabes cuántos campeonatos ganó? Ninguno. ¿Y por qué? Porque a pesar de ser una “constelación futbolística”, como muchos la apellidaban, estaba compuesta por un “grupo de estrellas fijas, conectadas por líneas imaginarias”. En pocas palabras, tenía grandes jugadores pero que no jugaban en equipo.

La propia naturaleza nos muestra eso mismo, con la respuesta a la pregunta “¿por qué algunos pájaros vuelan en formación?”. Volar en bando y de forma organizada es una estrategia de las aves migratorias para ahorrar energía y recorrer mayores distancias. La economía de energía es tanta que, al final del día, llegan hasta un 70 por ciento más lejos que si volasen desordenadas. La justificación, una vez más, es obvia: team spirit. Crucial, sea en el contexto que sea.

Tal como un bando de aves migratorias, que sacan partido de la unión para llegar a buen puerto, también un equipo de alta competición se caracteriza por la solidez y la cohesión, por tener papeles bien definidos, objetivos comunes y por saber la mejor forma de trabajar en conjunto, con una estrategia común de victoria.

 

#2 Complicar

Ya lo decía Steve Jobs, “Simple can be harder than complex: you have to work hard to get your thinking clean to make it simple (…)”. ¿Sabes por qué nos gusta complicarnos, hasta en cosas/situaciones claras y objetivas? Porque tenemos una tendencia nata para demonstrar nuestras competencias.

El resultado es casi siempre el mismo, aunque el “aspecto” pueda variar: una especie de mezcla que no sirve para nada. Siempre que llegues a la conclusión de que estás en una calle sin salida, señal probable de que te estás complicando, reflexiona sobre el porqué de hacerlo y, al final, haz precisamente lo contrario: simplifica.

 

#3 Quedarse con todos los créditos. Compartir toda la culpa

Esta es la típica actitud que genera aquel clima de “no debo hablar mucho” y “no puedo dar muchas opiniones”, lo que, en el fondo, es lo opuesto del ambiente vivido en un equipo de alta competición, donde compartir proactivamente es incentivado. Porque es precisamente ese “cambio” lo que permite simplificar y evolucionar.

Personas retraídas/reprimidas están frustradas y a la primera oportunidad abandonan el barco.

 

#4 Falta de comunicación

Dicen las estadísticas que, por norma, estamos más preocupados en responder que en oír, lo que significa que tan solo un 10% de lo que decimos es retenido, porque el resto se filtra.

Esto ocurre porque todos los días tenemos varias opciones y si no tenemos claro el camino que debemos seguir o si sabemos el camino, pero no lo compartimos, la única certeza es que no vamos a parar todos al mismo sitio.

Cuando esto ocurre, casi siempre la disculpa “falta de tiempo” emerge, pero en ningún momento se puede sobreponer a la necesidad imperativa de comunicación entre todos. Porque el resultado va a ser inevitablemente el mismo – “Warning: mass confusion ahead.”

 

#5 Ausencia de compromiso

La respuesta a preguntas como “¿dónde queremos llegar?”, “¿cuál es la mejor forma de hacerlo?” y “¿cómo contribuye cada uno?” es, sobre todo, compromiso. Pero esta “promesa mutua” no se puede forzar, antes hay que construirla.

El secreto está en pedir soluciones cuando nos plantean problemas, lo que implica una cierta dosis de creatividad. ¿Quieres un mejor desafío para el compromiso?

Personas que no se sienten comprometidas, tienen tendencia a bajar los brazos, y el mayor problema de las empresas es precisamente trabajadores que desisten, pero se quedan.

 

#6 Inexistencia de una visión común

Cada elemento del equipo tiene que saber exactamente lo que puede hacer para la estrategia común de victoria. Esto implica que haya una visión clara y compartida. Tenerla facilita en mucho la toma de decisiones y contribuye para disminuir las dudas.

Con un objetivo claro, una visión común y los papeles bien definidos, por más arduo que el desafío sea, hay siempre un camino para llegar.

 

#7 Falta de atención

Somos constantemente desafiados por el multitasking, el mayor enemigo de la atención y siempre que esto ocurre, no es el cuerpo, sino la excelencia en la ejecución quien lo paga. Es fácil distraernos de la tarea que tenemos en manos, y eso motiva el stress, el cansancio, la postergación, y mina la productividad.

La solución empieza por priorizar y encontrar las estrategias correctas para contrariar las solicitaciones permanentes de atención y los impulsos de nuestro cerebro. Empieza por saber elegir y tratar lo esencial. A final, y como decía Jobs, tener atención es como “decir que no a las centenas de otras buenas ideas que existen.”

 

#8 Resistencia al cambio

El miedo de cambiar es totalmente incompatible con el mundo volátil e incierto en el que vivimos. Porque el progreso solo ocurre con un cambio y como no ocurre porque si, tenemos que provocarlo, sin miedo de hacer malas elecciones, de fallar ni de ser penalizado. Resistir al cambio es condenar el éxito.

 

#9 Egos y personalidades

Son naturales, fruto de la condición humana, pero hay que saber gestionarlos, porque condicionan toda una dinámica. Trabajadores que piensan que saben todo, que dominan todo, pero que contribuyen poco para el objetivo final, son personas con un perfil inadecuado a la filosofía de un equipo de alta competición.

Hasta porque la unión hace la fuerza, la cohesión es fundamental para una ejecución extraordinaria y las relaciones fuertes son el verdadero trampolín para la superación y para el progreso.

 

#10 Ausencia de transparencia y frontalidad

Son dos factores absolutamente cruciales para el éxito, porque conducen a otro que debe ser promovido en cualquier equipo: la confianza – algo que al igual que el compromiso, se trabaja y se desarrolla. Todas las interacciones organizacionales se basan en ella, y es muy difícil que una empresa prospere si el sentimiento de confianza no es real entre todos.

Como dice el filántropo Oscar Auliq-Ice, “trust is like a paper, once it´s crumbled, it can´t be perfect”, por eso lo mejor es decir siempre lo que piensa en vez de pasar la vida lamentándose de cosas que no estás dispuesto a cambiar.

 

Antes de terminar:  nunca olvides al cliente, porque, al final del día, él es la principal razón de tu existencia como empresa. Y, una última frase: “It´s never too late to make things right.”

 

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