Cinco lecciones de gestión y liderazgo que el Mundial de fútbol nos enseña

El Mundial 2018 llegó a su fin el pasado domingo. La fiesta del fútbol acabó a medida que equipos y adeptos ya retornaron a sus países de origen. Sin embargo, hay más que conservar de la competencia que el juego final entre Francia y Croacia. Entre algunas sorpresas a lo largo del camino, la historia del Mundial sirve para demostrar, una vez más, que del fútbol surgen importantes lecciones de gestión, liderazgo, adaptabilidad y ética, cruciales también para las victorias en el sector empresarial.

La analogía entre empresas y deporte rey no son recientes y son un tema recurrente en cursos de gestión y recursos.  Esta fase final de la competencia solo tornó más evidente las buenas prácticas y la enseñanzas a tener en cuenta.  De la fuerza del colectivo a la importancia de la estrategia pero también al estilo de liderazgo de Didier Deschamps, sin olvidar la necesidad de adaptación permanente rumbo a la victoria.

 

Conoce, en detalle, cinco lecciones de liderazgo del Mundial 2018

 1. El éxito no está garantizado por el pasado

Alemania, Argentina y Brasil abandonaron la competición prematuramente, pese a su favoritismo anticipado. El pasado no garantiza, por sí mismo, el éxito del futuro; es necesario un trabajo constante y una capacidad de innovación y adaptación permanente.

Este planteamiento es válido, naturalmente, para las empresas. Contar solo con los resultados de éxitos pasados sin anticipar cambios disruptivos del mercado es un camino de estancamiento empresarial con posibles consecuencias devastadoras (como lo testifican las trayectorias de Kodak y Nokia). En las empresas más grandes y con éxitos pasados hay una mayor resistencia al riesgo y a la innovación, la estructura es más «pesada» y menos ágil. El esfuerzo es mayor para contrariar esta tendencia por lo que lo ideal es que haya mecanimos de incentivo e innovación (basados en información relevante) como refuerzan varios CEO a la consultora McKinsey&Company.

La capacidad de adaptación permanente es también esencial. Detectar señales de cambio en el mercado y preparar anticipadamente a la empresa para sobrevivir y prosperar en nuevas circunstancias debe ser una prioridad de cualquier gestión, en especial en esta era de extraordinaria rapidez ocasionada por la transformación digital. En el Mundial, España y Japón marcaron primero sin capacidad adaptativa. El resultado: acabaron por asistir al viraje en el marcador por Rusia y Bélgica, respectivamente.

 

2. El foco es fundamental (la resistencia a la negatividad también)

It´s coming home fue uno de los cánticos más oídos durante el Mundial. El clásico de los estadios de Fútbol en Inglaterra funcionó como música de esperanza y de apoyo a la selección. Pero, en verdad, comenzó a ser usada en este Mundial como una broma, debido a la incredulidad inicial de los adeptos en el equipo liderado por Garenth Southgate. La negatividad abundaba en torno de la selección inglesa y fue necesario mantener el foco para que las emociones no pertubasen la jornada exitosa (hasta semifinales)  del equipo. Curiosamente, cuando era jugador, Southgate no resistió la presión y, por eso, será siempre recordado por el penalti que falló en la Eurocopa 1996 que llevó a la derrota de la selección inglesa. Sin embargo, tal vez haya sido la experiencia que le permitió ganar resistencia al estrés, foco y una mejor gestión de negatividad, llevando su equipo por un camino hasta el cuarto lugar.

Como gestor es importante que tus decisiones estén basadas en información concreta y métrica robusta. Por eso, debes mantener el foco y evitar que la toma de decisión sea condicionada por emociones (de euforia o de pesimismo) al contrario de los indicadores. Es ese el foco que te permite también una mayor capacidad de acción ante presiones externas y negatividad  de inversionistas, clientes y colaboradores. «La capacidad de foco salvó a Apple», afirmó Steve Jobs.

 

3. El equipo va más allá del talento individual

Los cuatro mejores equipos de la competencia – Francia, Croacia, Inglaterra y Bélgica- evidenciaron apuestas claras en el colectivo. En el caso de Francia e Inglaterra, selecciones con mayor tradición en esta etapa de prueba, las convocatorias tuvieron en cuenta las funciones de cada jugador para el equipo, en detrimento de atletas «estrellas» de los respectivos países.

¿Y en la gestión empresarial? «El objetivo es actuar con una sintonía de especialistas tocando en armonia, en lugar de una cacofonía de expertos que solos suenan de forma fantástica, pero no en conjunto», recuerda el Global Human Capital Trends 2018 de Deloitte en relación al liderazgo del top de las empresas (C-suite). Los mejores talentos, si son motivados, son esenciales para orientar el equipo en el terreno, incentivar a los colaboradores y reforzar el propósito y los objetivos. Sin embargo, la gestión deberá mantener el foco en el equipo en detrimento de desempeños desorientados con los demás. El equilibrio entre colaboradores con experiencia y talentos potenciales es esencial para los buenos resultados.

 

4. Respetar a la competencia (en la victoria y en la derrota)

En el juego de la semifinal entre Croacia e Inglaterra, Southgate saludó a todos los jugadores del equipo adversario después de la derrota de la selección inglesa. Varios jugadores belgas optaron por consolar a los derrotados jugadores japoneses en lugar de celebrar con el resto del equipo europeo. La ética y el respeto por el contrario no son incompatibles con una actitud competitiva en el campo.

Esta enseñanza es uno de los aspectos esenciales del deporte (además del fútbol) pero también puede ser extrapolado al mundo empresarial. No significa que debes olvidarte de tus competidores, finalmente la competencia es parte del negocio y ambos luchan por el mismo segmento del mercado. Por eso es crucial que analices cada una de esas empresas y que aprendas con tus puntos fuertes y fracasos. Conoce el mercado pero haz del éxito de tu empresa la prioridad y no la derrota de sus competidores. Además de eso, recuerda que la competencia puede tomar diversas formas. Incluso los «eternos rivales» Microsoft y Apple cooperan entre sí y la primera llegó a invertir en la segunda.

Finalmente, ten en cuenta que el cambio, la innovación y agilidad en las empresas – esencial a la supervivencia en la era digital – no se hace con una estrategia a corto plazo enfocada solo en superar a los competidores directos. Es necesario ir más allá, percibir las tendencias anticipadamente y reaccionar ante las primeras señales de cambio. Al mirar únicamente para la competencia directa, los canales de televisión no anticiparon la llegada de Netflix tal y como los taxis no lo lograron hacer con Uber.

 

5. Existen diversos tipos de liderazgo, pero la adaptabilidad es el factor crucial

Con fama de atraer la buena suerte, el seleccionador francés -Didier Deshamps- fue el líder vencedor del Campeonato del Mundo repitiendo la proeza que hizo hace 20 años, en esa ocasión como capitán de los Bleus.
Pese a los vientos positivos la suerte no le sonrió hace dos años en la final de la Eurocopa 2016 que perdió ante la selección portuguesa. Frente a lo amargo, Deschamps puso en práctica aquello que considera como el principal factor de liderazgo: la capacidad de adaptación. «Esto es crucial: adaptación. Significa estar consciente de las fortalezas y debilidades dentro del grupo; estar consciente de todos los factores externos que pueden influenciar tu esfera, adaptarse a todo eso y después modificar lo que fue hecho y no tener miedo al cambio», afirma Deschamps citado por el autor Bem Lyttleton en el libro Edge: Leadership Secrets from Footballs’s Top Thinkers.

La adaptación fue puesta en práctica por la selección francesa. Solo  nueve de los veintitrés jugadores convocados para la Eurocopa 2016 continuaron en el equipo para el Mundial 2018. Cambió la estrategia, aprendió con las fallas y el estilo de juego se tornó más práctico y menos «artístico». El estilo de liderazgo, se mantiene: Deschamps continúa siendo un controlador nato, poco dado al humor que escoge los jugadores en función de su capacidad de ser amoldados a su visión de equipo. Los atletas tienen margen para errar en especial los más jóvenes, pero no hay  segundas oportunidades para la falta de esfuerzo. En el «reclutamiento» su visión es también emblemática: cada nuevo jugador en el debut de las convocatorias tienen una conversación privada con Deshamps en la que el entrenador les avisa lo que espera de ellos en el futuro. En el centro de entrenamiento de la selección francesa, todos los jugadores reciben una copia del  Código de Conducta elaborado por Deshamps.

Además del victorioso Deschamps, el Mundial fue palco privilegiado para asistir a diversos estilos de liderazgo: del exuberante Aliou Cissé, entrenador del equipo de Senegal al discreto Garenth Southgate, líder de la selección inglesa. Curiosamente, ambos no podían ser más diferentes en campo. Southgate es discreto, casi ni se ve durante el juego y asume una elegancia de porte en las victorias y en las derrotas. Un artículo del periódico británico The Thelegraph no titubea en ponerlo en el mismo nivel del antiguo entrenador del Liverpol, Bob Paisley, en lo que se refiere al estilo de liderazgo más introvertido y de buenos resultados.

Los tres tipos de líderes obtuvieron resultados muy diferentes en el Mundial. Deschamps, el práctico «fue campeón»; Southgate, «el discreto» quedó en cuarto lugar; Cissé, «el guerrero» no pasó a la fase de grupos. Con todo, los estilos de liderazgo importan menos para el éxito que la capacidad de adaptación. Lo propio aplica a la gestión en el contexto actual. La adaptación es «el trazo principal de liderazgo en la transformación digital», afirma el  fundador de Futurum Research, Daniel Newman en Forbes. En una visión semejante, PwC ve la resiliencia de una empresa como la capacidad más importante en los negocios de hoy en día. Es decir, la «capacidad de una organización de anticipar y reaccionar al cambio, no solo para sobrevivir sino también para evolucionar». Al final de cuentas, la receta de Francia en este Mundial.

Después de la fiesta del futbol, el Mundial 2018 es un buen punto de reflexión sobre la gestión de tu empresa y la forma como ella se posiciona, en el campo, para el éxito. Recuerda que el éxito pasado no hace el futuro, resiste al pensamiento exterior y mantén el foco, respeta a la competencia, piensa en la innovación como una estrategia a largo plazo y haz de la adaptación la gran fuerza de tu empresa. Sin embargo, no todas las enseñanzas del futbol pueden ser válidas para las empresas. Cuidado con la antigua máxima «en equipos vencedores no se toca», una visión que ya no se adapta a la era de la transformación digital. Apuesta en la mejoría continua de los procesos y la innovación, basada en métricas robustas y en una agilidad estructural para el cambio. Sin cambio, solo jugarás para el empate con todos los riesgos inherentes.

 

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