Facturación electrónica en la contratación pública abre nuevas oportunidades de negocio en la UE

El próximo 18 de abril se dará un nuevo impulso a la facturación electrónica en Europa con la entrada en vigor del estándar B2G (Business-to-Governement) referido a las operaciones realizadas entre las empresas y el Estado de acuerdo con la Directiva Europea 2014/55. La UE estima que se reducirán los costes en más 2300 millones de euros. Precisamente, este estándar común generó iniciativas que persiguen un mismo objetivo: acelerar la transformación digital con grandes beneficios para los negocios y el establecimiento de formatos comunes para facilitar la comunicación de datos.  

La ONU  estableció como prioritario para los Objetivos de Desarrollo Sostenible el mejoramiento del E-Gobierno y así quedó plasmado en la Agenda 2030.  En España, ya desde el 01 de julio de 2018, las empresas subcontratadas que fungían como proveedoras del Estado debían facturar de forma electrónica a las contratistas siempre y cuando los valores superaran los 5000 euros. Este proceso comenzó en el 2015 con la promulgación de la normativa de facturación electrónica a las Administraciones Públicas.

La UE estima que podrán reducirse los costes en más 2300 millones de euros gracias a la obligatoriedad de la Facturación Electrónica en las Administraciones Públicas.

Saphety

 

Un lenguaje común para las transacciones con las AAPP

Los formatos que son permitidos por el Comité Europeo de la Normalización (CEN) son el XML del CEFAT/ONU y el UBL (Universal Business Language) que permiten el intercambio de información a través de plataformas comunes para la red europea (PEPPOL) aunque también existen plataformas particulares que son capaces de cumplir la misma función.

Gradualmente, ha ocurrido un incremento significativo de la adopción de estos formatos entre los miembros del bloque europeo que han asumido la medida después de España como, por ejemplo, Islandia, Suiza, Holanda, Francia, por mencionar algunos. Dinamarca fue uno de los países pioneros al contemplarla desde el año 2005.

Sin embargo, será en poco más de un mes, específicamente el 18 de abril, cuando será obligatoria la utilización de la facturación electrónica en la contratación pública en la UE. De esta forma, se potenciará aún más la utilización generalizada, no solo para evitar la informalidad y la evasión fiscal, sino para automatizar los procesos de modernización de las empresas.

 

Próximos pasos de la facturación electrónica

Para nadie es un secreto que el sector público maneja un elevado volumen de facturas en todo el mundo. Saphety estima que de los 400 mil millones de facturas que fueron procesadas en todo el mundo durante el 2018, 170 mil millones corresponden a la Administración Pública.

De los 400 mil millones de facturas que fueron procesadas a nivel mundial en el año 2018, 170 mil millones corresponden a las Administraciones Públicas.

Saphety

 

Los próximos avances apuntan hacia su aplicación en las transacciones entre empresas (B2B), aunque Italia ya dio un paso al frente y la estableció como obligatoria desde el 01 de enero de 2019. España también avanza hacia esa dirección a través la plataforma que fue desarrollada por la Agencia Española de Administración Tributaria conocida como FACeB2B.

Más allá del contexto europeo es importante destacar la aplicación de la facturación electrónica en países como Perú, Argentina y Colombia que abre las puertas al intercambio comercial hacia otros mercados. En el caso concreto de Perú, la SUNAT estima que se emitirán 183 millones de facturas electrónicas en el 2019 y se establecerán como obligatorios los Operadores de Servicios Electrónicos a partir del mes de julio.

 

Cómo pueden las empresas obtener oportunidades gracias a la facturación electrónica

Precisamente, la transformación digital en las organizaciones se dinamiza aún más gracias a este intercambio digital de facturas. Implica que, áreas como el departamento financiero o aquellas relacionadas con la cadena de suministro, inviertan menos tiempo en la manipulación y el archivo, por ejemplo, así como obtengan mayor control del proceso.

La facturación electrónica ha sabido tocar un punto de valor para las empresas: el ahorro de dinero. En promedio, una factura física puede costar 17 ‎€, mientras que bajo el formato electrónico pueden economizarse entre 4 ‎€ y 12 ‎€ según Saphety. Este beneficio también está ligado al aprovechamiento de recursos como el papel y su contribución con la preservación del medio ambiente, como parte de una política conservacionista.

Otro asunto fundamental es la productividad de los colaboradores y precisamente la facturación electrónica permitió que se redujera el tiempo destinado a su tramitación.

La implementación de todos estos formatos es llevada adelante gracias a la utilización de softwares de gestión que hacen expedito el proceso de emisión y recepción de las facturas electrónicas. Para esto, contemplan el flujo de emisión de facturas en los distintos formatos que dispone la Agencia Tributaria, disminuyendo los errores y agilizando todo el proceso.

La información continuará siempre centralizada y al alcance de todas las áreas que requieran hacer uso de los datos en un momento específico. Con la facturación electrónica tanto el cliente, como la empresa y la administración pública, continuarán hablando un mismo idioma con ventajas desde el punto de vista productivo y competitivo.

 

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