7 Etapas para la creación de un negocio de alto rendimiento

El lanzamiento y la concretización de una idea de negocio requiere, en todos los casos, un proceso compuesto por etapas complejas que pueden condicionar la postura y convicción de los implementadores del proyecto.

Tras el lanzamiento de una empresa, son varias las fases por las que el negocio puede pasar: desde la necesidad de más y mejores recursos (como personas, fondos, instalaciones, tiempo, etc.), cambios de panorama administrativo, preocupaciones e inseguridades relacionadas con el crecimiento de la entidad, disminución de beneficio (tras algunos años en el mercado) o incluso elevados niveles de estrés.

Todas estas etapas suponen grados de preocupación elevados que perjudicarán aquel (o aquellos) que han luchado por crear su propio negocio. Sin embargo, el verdadero emprendedor deberá tener siempre presente que las dificultades nunca acaban y que tendrá que continuar luchando por el éxito de su proyecto.

A pesar de que muchos de los problemas mencionados son recurrentes en la vida de nuevas empresas, el libro “Entrepreneurs Succeed with Us: Creating High Performance Business”, de Alan Charlesworth, garantiza conseguir ayudar a prevenir tales problemas, recurriendo a la identificación de 7 señales vitales para el rendimiento empresarial.

 

1 – Gustos profesionales y personales

Tras el lanzamiento de los negocios, muchos emprendedores encuentran dificultades en la separación entre aquella que es su voluntad personal y las expectativas profesionales que depositan en el proyecto. Frente a crisis profundas, la venta del negocio podrá ser, en muchos casos, la solución a adoptar. No obstante, la decisión final tendrá que ser tomada por el principal interesado que, a veces, no puede quitar la asociación de su gusto personal por la empresa de la decisión racional que tendrá un mejor impacto en la realidad de la organización. Por ello, no te olvides, separa siempre los intereses de la empresa de tus gustos personales y decide así cuál es el camino a seguir.

 

2 – El futuro siempre presente

La gestión de tu negocio tendrá, inevitablemente, implicaciones en tu futuro. Ya sea de forma directa o indirecta, todo lo que decidas hoy, tendrás resultados a medio/largo plazo, que deberás orientar de la mejor forma para garantizar tu seguridad financiera. Alan Charlesworth señala el caso de un empresario norte americano que, tras un considerable ascenso de su negocio, se enfrentó a la amenaza de competencia más barata procedente del mercado japonés. La única razón para conseguir superar esa adversidad se debió a la filosofía de negocio del empresario en cuestión: sus únicas prioridades eran conseguir sostener su familia y conseguir tener tiempo libre para explorar nuevos talentos y disfrutar de tiempo de ocio. Gracias a estos dos simples objetivos, las decisiones de gestión tomadas a lo largo del proceso de crecimiento del negocio han sido mucho más ponderadas y han tenido resultados claros y positivos. Al final del día, define tus prioridades y haz una gestión consciente de los recursos.

 

3 – Sin clientes no hay empresa

Los clientes son el motor de cualquier negocio y una corriente fluida de buenos clientes es esencial para la salud de tu empresa.

Recuerda siempre que las empresas rechazan negocios por ver que aquel asunto no se adapta a los clientes. Una de las técnicas más fructíferas de conexión a los clientes se basan en informes periódicos relacionados con los gastos de consumo. La publicación de este tipo de estudios facilitará la percepción de la empresa, en lo que se refiere al público-objetivo. Además, teniendo en cuenta los medios de comunicación digital que existen en la actualidad o la falta de canales para llegar al consumidor, nunca puede ser una excusa para no tener éxito.

 

4 – Un servicio que fideliza

¿Cuál es tu reputación para los clientes?

La importancia de una imagen clara y estable es innegable. A largo plazo, esta imagen permitirá un mayor alcance de mercado, garantizando una difusión más rápida de los productos. En muchos casos, la llegada de las crisis financieras o momentos completos en términos monetarios han puesto a muchas empresas bajo presión. Ese tipo de problemas solo consiguen ser solucionados cuando la cartera de clientes es suficientemente segura y está fidelizada al producto o servicio. La concentración de esfuerzos en la calidad del producto o servicio nunca es desperdiciar el tiempo. Las mejoras siempre valen la pena.

 

5 – Partners con pies y cabeza

El período de certificación de una determinada marca se lleva a cabo, en la mayoría de los casos, en un largo proceso de validación. A partir del momento en que la empresa gana tracción en el mercado, se hace más fácil la conquista de los partners adecuados. Ten en cuenta de que todos aquellos que eliges para incorporar en tu negocio solo ayudarán a tener un futuro mejor.

 

6 – Arriésgate cuando sea necesario

El mayor riesgo que corren los emprendedores es la falta de búsqueda de los consejos correctos, en cada situación.

Existen dos principales factores que pueden colocar el negocio en cuestión. El primero, es sin duda, la elección de sistemas informáticos. El software (y el hardware) donde se almacena todos los datos de tu empresa nunca puede elegirse de forma negligente. En caso contrario, podrá ser vulnerable a ataques de piratería, falta de sistemas que permiten la escalabilidad y una gestión correcta y muchos otros condicionantes. En segundo lugar, tenemos el peligro de compartir un negocio con más personas. Los riesgos legales asociados a un elevado número de agentes de sociales pueden convertirse en un problema. Por eso, elige las personas que te rodean cuidadosamente.

 

7 – Dinero, dinero y dinero

Aunque sea el último punto a abordar, el tema relacionado con la financiación de los proyectos es uno de los principales aspectos para el lanzamiento de cualquier tipo de negocio. Los inversores por excelencia –léase instituciones bancarias– recurren a siete factores principales, en el momento de juzgar si una determinada propuesta merece recibir las inversiones pedidas. Estos son:

  • Presencia y carisma de los partidarios;
  • Capacidades e historial del proyecto;
  • Medios de reposición de ingresos;
  • Objetivo y legalidad;
  • Cantidad – ¿Se puede justificar?;
  • Viabilidad del negocio;
  • Seguridad. ¿Qué ocurre si ocurre algo mal?

 

El blog Business at Speed es una referencia obligatoria para aquellos gestores que quieren mantenerse actualizados en temas de competitividad y excelencia empresarial.

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